lunes, 18 de febrero de 2013

Las “puntas de consumo” (paro-marcha) y su influencia en la eficiencia energética de los emisores térmicos



Amigos lectores: se nos ha colado un TROLL en el blog. Ha dejado un comentario en mi artículo sobre emisores térmicos donde dice que la mayor eficiencia energética de los emisores térmicos se consigue, por la inercia térmica del aceite o de otros materiales de los emisores térmicos en los momentos de paro (no consumo) de estos aparatos. Pone un ejemplo sobre los coches modernos, que paran el motor en los semáforos para que sean más eficientes. Dice que critico la publicidad engañosa y yo hago lo mismo con mi artículo, pues solo tengo información teórica y MUY POBRE. 


No puedo decir aquello de “pobre de mí, se acabaron las fiestas de San Fermín, `porque es todo lo contrario. Es ahora cuando empieza la fiesta. La mía. Porque cuanto más crudo crean que me lo ponen, más entusiasmo pongo en rebatir sus ridículos y tramposos argumentos para vender los aparatos más caros “liando” a sus posibles clientes con informaciones falsas, cuando no estúpidas e ignorantes, a pesar de que vengan supuestamente avaladas por ensayos hechos en Universidades. Pero la verdad es solo una y lo demás son cuentos. Y eso es lo que pretendo aclarar en este artículo: ¿Son más eficientes los emisores térmicos porque ahorran consumo en los ciclos de para-macha?. 

Primero demostraré la falsedad de esa afirmación de los fabricantes de emisores térmicos (recibida vía TROLL) y luego hablaré de esos mismos “picos” de corriente y su influencia en la calefacción por la bomba de calor. 

Según este Troll (que no tiene la dignidad de dar su nombre, amparándose en el anonimato) “… Está claro que mil wattios son mil wattios y que para calentar una habitacion necesitas un numero "x" de calorias las cuales se consiguen con unos watios.Pero igual de cierto es que estos aparatos se consideran de bajo consumo por el sistema de gestion de esos wattios que tiene es decir, la parte electronica que tiene que consigue que el rendimiento de los aparatos sea mucho mayor…” Primero y sensacional descubrimiento: 1.000 vatios son 1.000 vatios y que para calentar una habitación se necesitan “X” calorías que se consiguen con unos vatios… Este nuevo Colón acaba de redescubrir América. Menos mal que me lo ha explicado, pues yo, según ese Troll, “solo tengo información teórica y muy pobre”. Vale. Pero eso que dice sí lo he entendido. 

Veamos entonces dónde se CREA la energía que por arte de magia CREAN estos emisores térmicos. Aquí está la revelación del Troll (a partir de ahora, como no puede referirme al autor del comentario como ANÓNIMO, y como Troll es demasiado anglosajón, voy a llamarle Troyano que es más español y es ese “gusano” informático, aparentemente inofensivo, que se mete en los ordenadores -en mi caso en este blog, para perjudicarlo, causarle daño o destruirlo, como hizo el caballo de Troya

Dice así el Troyano: “…la parte electronica que tiene que consigue que el rendimiento de los paratos sea mucho mayor.Los aparatos de bajo consumo consiguen,por ejemplo,aprovechar la inercia termica del producto desconectando el consumo de la resistencia bastante antes de que llegue a la temperatura que se le ha pedido por lo que el consumo de watios necesario para mantener esa habiatacion caliente es mucho menor…” (este párrafo y todos los entrecomillados y en letra cursiva están copiados y pegados, con su ortografía e idénticas palabras, sin quitar ni poner una sola coma, que quede claro, pues no seré yo quien rectifique la elaborada y elegante prosa de nuestro amigo el Troyano.) 

Ya sabemos el secreto: “la parte electrónica que tiene que consigue que el rendimiento de los (a)paratos sea mucho mayor…”. Excelente explicación, perfectamente demostrada, con pelos y señales y con todo lujo de detalles…”¿Habéis entendido todos por qué son más eficientes estos aparatos?, ¿Verdad?. Sí, eso, por la parte electrónica! ¿No será por la parte aquella…¡Manda huevos! (Federico Trillo dixit) 

Explicado ya por el Troyano, con toda solvencia, de dónde se consigue que salgan las calorías gratis -del circuito electrónico, claro- o sea, que le salen de los… electrones, sigamos con el exhaustivo análisis de altura de nuestro Troyano. Escribe la siguiente maravillosa explicación: “Los aparatos de bajo consumo consiguen,por ejemplo,aprovechar la inercia termica del producto desconectando el consumo de la resistencia bastante antes de que llegue a la temperatura que se le ha pedido…”Osea que la desconexiñón de la resistencia se produce no por el termiostato al llegar a la temperatura progranada, sino que es la inercia tñlermikca la que desconecta el consumo de la resistencia bastante antes de llegar a la temperatura prevista…” Vamos avanzando. Cada vez las chorradas son más grandes. O sea que el termostato no es el que corta la corriente a la resistencia, sino que lo hace la inercia térmica! Lo que no dice es si lo consigue con las manos, silbando, por telepatía, por conexión a internet o por…electrones… Será eso. 

Será por esa zancadilla que le pone la inercia térmica al termostato haciéndole trampa y desconectando antes la resistencia, “…por lo que el consumo de watios necesario para mantener esa habiatacion caliente es mucho menor…” ¡Toma ya, vil termostato, que querías gastar más! 

Faltaba la guinda del pastel. La comparación con el coche es todo un hallazgo. Veamos lo que dice “…Vease el caso de los cnuevos coches que apagan el motor en los semaforos,aunque el recorrido que hacen es el mismo que el del cualquier otro ,los cuales gestionan los momentos de parada del coche ya que entienden que ese consumo de gasoil no es necesario…” Buen descubrimiento, pardiez! Ahora nos enteramos que si en el semáforo se para el coche, se ahorra energía. O sea que si se para la calefacción, se ahorra energía. Y si se para un momento, no pasa nada, ahí estará la inercia térmica para CREAR la energía… Pero alma cándida, ¿De dónde ha salido el calor que ha tomado el material de la inicio temida? ¿Ha salido del coche, lo ha CREADO, se lo ha prestado el termostato? Ese calor, Troyano, lo había tomado del generado por la resistencia ese material de inercia térmica al principio de calentarse el radiador, hurtándolo al ambiente. Es lógico que cuando pare la resistencia de generar calor por desconexión, una parte de ese calor “robado” lo restituya al ambiente, al que se lo hartó al principio. En fin, no hay por dónde cogerlo… 

En resumen: El radiador del tipo seco, con termostato, cuando comienza calentar cede TODO el calor generado por la resistencia a l ambiente, pues no tiene que calentar aceite. En cambio el radiador de aceite o emisor térmico, cuando empieza a generar el mismo calor la resistencia, una parte SI la envía al ambiente, pero OTRA PARTE se la queda para calentarse él. Y cuando deja de producir calor la resistencia, el aceite, más caliente que el aire, DEVUELVE las calorías “hurtadas” al principio, con lo que la totalidad de calorías producidas y enviadas al ambiente para calentar la habitación son LAS MISMAS en ambos casos. ¿Dónde está el mayor rendimiento? Está en la imaginación engañosa de los fabricantes y de sus Troyanos. 

Respecto a que los picos de consumo son menores si el termostato es digital, eso ya lo tengo explicado, pero lo resumo: si los picos de consumo son controlados por un termostato digital del emisor térmico, es posible que la conexión y desconexión sea más breve, pues el diferencial del termostato puede ser más bajo; pongamos 0,5 ºC, En cambio en un radiador tradicional con un termostato sin tantas historias, el diferencial puede ser de 1 ºC. O sea, que si ponemos la temperatura a 21 ºC, en el caso del radiador tradicional, cuando llegue a 21 ºC se desconectará la resistencia y cuando baje la temperatura , 1 ºC a 20 ºC, volverá a conectar la resistencia. En cambio, con el termostato digital, si ponernos 21 ºC, calentará hasta esa temperatura, y cuando baje medio grado (en lugar de uno, como antes), volverla a conectar la resistencia. Pero la frecuencia de cortes será el doble, con lo que los tiempos de funcionamiento de la resistencia, y por ende, la energía consumida, será IDÉNTICA. Y no hay más cera que la que arde. Ya pueden decir misa en latín que las cosas son como son. No como dicen que son.

Para terminar, una sencilla explicación sobre lo que sucede en el aire acondicionado. Igualmente ponemos el termostato en la temperatura deseada. Cuando arranca el compresor, y así cada vez que lo hace, como es un MOTOR eléctrico, y tiene un cierto rendimiento (nunca del 100 %), pega un “tirón de consumo” eléctrico que se nota luego en la factura. Pero en el caso de la resistencia no existe el tirón. No es un motor. El consumo es siempre el mismo. 

Volviendo al aire acondicionado: cuando se consigue estabilizar la temperatura, se desconecta el compresor hasta que baja el diferencial del termostato. En ese momento, vuelve a arrancar el compresor, dando otro tirón de consumo, y así, cada vez que arranca. En este aparato SÍ se notan en el consumo los paros y arranques del compresor. No en las resistencias de los calefactores. 

Tanto es el consumo en el aire acondicionado de estos “picos” de consumo, que se buscó un sistema de MANTENER un diferencial de décimas de grado en el termostato, por lo que siempre está funcionando el compresor: pero así como para alcanzar la temperatura va a tope, cuando la ha alcanzado, modera su velocidad (su consumo) ajustándola a las pérdidas de frío o de calor que se producen en la habitación. Por eso no hay tirones y por eso este sistema, llamado INVERTER, ahorra un 30 % respecto al mismo aparato sin este invento. 

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sábado, 16 de febrero de 2013

Si todos los calefactores eléctricos tienen el mismo rendimiento, ¿Por qué no usar un secador de pelo o una tostadora para calentar una habitación? dice un lector.





Curiosas observaciones hace un lector, que no da su nombre. Dice que si todos los aparatos eléctricos por resistencia dan el mismo calor., ¿Por qué no usamos el secador de pelo o la tostadora para calentar una habitación? Cree ver “intereses” en mis artículos por “desprestigiar” los Emisores Térmicos, y me reta a hacer unas pruebas para calentar una habitación mediante un secador de pelo. 



Como no podía ser de otra manera, a mí me gustan los retos, y recojo el guante. Más en este caso, donde el iluminado lector se cree nacido con ciencia infusa y no acepta los argumentos, quizá porque no los entiende o no le interesa entenderlos. Parodiando al filósofo, físico y matemático René Descartes, en lugar de su frase célebre “Pienso, luego existo”, Nuestro lector podría decir “Pienso, luego creo en lo que pienso”. Me parece muy bien, si quiere engañarse el mismo, pero que no pretenda que los demás se crean sus ocurrencias porque las ha dicho él, que es tan ingenioso. Puede pensar lo que quiera, pero si él está convencido de que la tierra es plana y que el sol gira alrededor nuestro, me temo que nadie va a creerle, pues pensar no es saber. Y menos cuando no se trata de emitir opiniones sino de hechos físicos o matemáticos. Estos necesitan SIEMPRE ser demostrados. Pero vayamos a sus propuestas seudocientíficas. Primero copiaré textualmente el comentario, que ha dejado en mi artículo sobre Emisores Térmicos en fecha 7.02.13 Dice así. 
“Anónimo7 de febrero de 2013 21:45
No se que interés tendrá usted en desprestigiar este tipo de calefacción, pero está completamente equivocado. Que quede claro que yo no tengo ningún tipo de interés.Ejemplos:Secador de pelo: 1600WTostadora: 2000W
No conozco a nadie que utilice esos aparatos para calentar una estancia, y según usted, podrían hacerlo perfectamente ¿no? ¿Da el mismo calor (que no calorías) un secador de 1600W encendido durante una hora en una habitación, que un emisor térmico de 1600W?Si quiere acabar con esto ya, que me parece a mi que no, haga la prueba que es MUY SENCILLA.Pone usted un termómetro en una habitación y ya sabe; una hora con el secador y otra hora con el emisor (en la misma habitación que el termómetro, claro).Déjese ya de tonterías que está usted confundiendo a los lectores.” 
No dejo de sorprenderme de la seguridad y el desparpajo que tiene este lector en sus erróneas afirmaciones. Pero vamos a argumentar, no a opinar

En primer lugar diré que yo acepto sin dudar su afirmación de que él no tiene ningún interés en este caso. En cambio el lector dice “…No se qué interés tendrá usted en desprestigiar este tipo de calefacción…” Pues si no lo sabe, se lo explico. Mi interés es decir la verdad sobre la publicidad engañosa empleada por fabricantes y vendedores de este tipo de calefacción; es defender la verdad para que los posibles usuarios de estos aparatos los compren CONVENCIDOS que no van a ser más eficientes ni van a ahorrar dinero por el solo hecho de decir que son Emisores Térmicos”, pues tiene el mismo rendimiento eléctrico y en calorías aportadas que cualquier otro aparato calefactor de esa misma potencia. No son ni más ni menos. Ese es mi interés. ¿Le parece poco al autor del comentario? A mí me parece muy importante. 

Pone dos ejemplos: Un secador de pelo de 1.600 vatios y un tostador de pan de 2.000 vatios. Dice que no conoce a nadie que utilice estos aparatos para calentar una estancia. En esto coincido plenamente: yo tampoco. Pero añade “…y según usted, podrían hacerlo perfectamente ¿no?...” Pues no, amigo, NO. Nunca he dicho tal tontería. Eso lo dice ese lector, no yo...” 

Añade a continuación "...¿Da el mismo calor (que no calorías) un secador de 1.600 W conectado durante una hora en una habitación, que un emisor térmico de 1.600 W? ..." Voy a contestar pero primero debo aclarar que calor y calorías tienen el mismo significado: Si da mas calor es porque da más calorías y lo contrario. A más de una cosa corresponde más de la otra, y es directamente proporcional. No sé a qué viene negar esa evidencia física tan elemental. Sentado esto, sigamos. Pues sí, amigo lector, un secador de pelo de 1.600 vatios da el mismo CALOR y las mismas CALORÍAS que un emisor térmico de esa misma potencia. Ni más valor ni menos. Ni una caloría más ni una menos. 

Me reta a hacer una prueba:”… Si quiere acabar con esto ya, que me parece a mi que no, haga la prueba que es MUY SENCILLA Pone usted un termómetro en una habitación y ya sabe; una hora con el secador y otra hora con el emisor (en la misma habitación que el termómetro, claro)…” Bien, creo que el lector no ha hecho esa prueba, pues si la hubiera hecho se habría sorprendido al ver que en esa hora, la temperatura de la habitación habría subido más y más rápido con el secador de pelo que con el emisor térmico. He dicho más y más rápidamente, no me he equivocado. Pero yo, al contrario de lo que hace el lector en cuestión, lo explico, no solamente lo creo. A la misma potencia, da la misma cantidad de calorías un aparato que otro. Y además, hay una diferencia: el secador vierte TODO el calor, inmediatamente de conectarlo, al medio ambiente de la habitación. En cambio el emisor térmico, al conectarlo, UNA PARTE del calor producido (el mismo que produce el secador) lo envía al ambiente, pero OTRA PARTE la emplea en calentar el aceite maravilloso que lleva en sus entrañas. Por consiguiente, el calor del secador va TODO al ambiente desde el primer momento, con lo que se eleva antes la temperatura

Terminada esa hora, se vería que el secador ha elevado más la temperatura que el radiador. Pero al desconectar el secador, para automáticamente de lanzar calor, pues no tiene reservas. En cambio, al parar el emisor térmico y estará bastante minutos cediendo todavía calor a la habitación. Ese calor que “robó” al principio el aceite, lo devuelve al ambiente hasta llegar a equilibrar la temperatura de emisor con la del ambiente. Pero la CANTIDAD de CALOR o CALORÍAS totales vertidas al ambiente son iguales en los dos casos. 

Voy ahora con la graciosilla pregunta de por qué no usamos entonces secadores de pelo para calentar una habitación. Por la misma razón que comemos la sopa con una cuchara y no con un tenedor: porque cala aparato o utensilio está estudiado para la función que debe dar. Y un secador de pelo no puede estar horas funcionado de contínuo, pues se quemaría, porque el circuito de la resistencia y el plástico no están preparados para soportar el calor generado mucho tiempo seguido. ¿Lo entiende el lector o tengo que hacerle un dibujito? Por idéntica razón, de la construcción de un aparato teniendo en cuenta la “aptitud a la función", un tostador de pan de 2.000 vatios va muy bien para tostar el pan, pero no para secar el pelo o lavar la ropa, ya que aunque produzca la misma cantidad de calorinas, su aptitud a la función no es la adecuada. Y quien no lo crea, que lave la ropa en el lavavajillas (que también lava) y que lave la vajilla en la lavadora, que también lava. Espero no se le ocurra al lector comprobar esto que digo…que su sapiencia sea capaz a de distinguir una broma de una verdad demostrada. 

Finalmente, amigo lector, termino dedicándote  tus palabras “…Déjese ya de tonterías que está usted confundiendo a los lectores…” Aunque afortunadamente mis lectores, en su inmensa mayoría, entienden y aprovechan mi trabajo de explicar las cosas para ayudarles a evitar que les tomen el pelo con la publicidad engañosa. 

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jueves, 14 de febrero de 2013

El CONFORT, la EFICIENCIA y la EFICACIA de la calefacción eléctrica según los tipos de aparatos


EDUARDO, un lector del blog ha dejado un comentario, el 4.02.2013, sobre la eficiencia energética en mi artículo El ¿mayor? rendimiento de los Emisores Térmicos Interesante comentario donde plantea diferentes cuestiones: a) Que efectivamente, como digo en mis artículos no puede hablarse de mayor eficiencia energética en los emisores térmicos, pero SI de mayor CONFORT; b) Dice “romper una lanza” por los fabricantes de estos aparatos que siguen investigando y mejorándolos; c) Hace una comparativa con la velocidad “económica” de los coches. Vanos a ver los diferentes puntos del comentario, si bien recomiendo su lectura total en el enlace de dicho artículo. 



Primero quiero dar las gracias a EDUARDO y a otros como él, que discrepan de algunas de mis convicciones, pero al contrario de algunos iluminados que se creen infalibles y afirman su argumento en contra diciendo que “es así porque así lo creo", en el caso de EDUARDO discrepa pero argumentando, siempre con acierto, pero en algunos momentos olvidando puntos importantes de esos argumentos. Veamos lo que dice y las respuestas. 

Reconoce EDUARDO,
“…desde el punto de vista del consumidor, no queda claro cómo las compañías fabricantes de estos aparatos siguen hablando de eficiencia, ahorro y mil cosas más si como bien ha explicado hasta la saciedad a tantos kwh de consumo tantas calorías y tal, que es una ley física….” Hasta aquí, nada que objetar por mi parte. Luego Añade EDUARDO:



“…Toda resistencia eléctrica da la misma cantidad de calor a igual potencia nominal. Lo que los fabricantes mejoran es el control de esa resistencia. Cuando se enciende y cuando se apaga para conseguir un mayor confort. Esta es la realidad. Todo lo demás es publicidad de impacto. Que si son más eficientes, que si gastan menos y aguantan el calor... tonterías. Eso sí, rompo una lanza en favor de los fabricantes que evolucionan sus productos para que el consumo (que es el mismo) se haga de forma más EFECTIVA (a falta de una palabra mejor y sin pretender confundir a la gente)…”

“…¿Como es esto posible? Muy sencillo y creo que hay varias empresas que siguen esta linea y por ello sus productos son más caros. Mejor control de la temperatura para que la resistencia actúe (consuma) de forma más adecuada. Así, gastaríamos la misma electricidad calentando en una hora una habitación ideal (que no tuviera pérdidas) de 0 a 10 grados con una resistencia de 10kwh que en 10 horas con una resistencia de 1kwh, ¿correcto?. Pero esto no es así, ya que no existe esa habitación ideal. Hay pérdidas y por tanto hay que controlarlas. Qué desarrollan las "buenas" compañías, sistemas más precisos de medición de la temperatura y con esto consiguen que el confort que proporcionan sus aparatos sea mayor ya que la resistencia actúa cuando la temperatura desciende pocas décimas de grado manteniendo más constante la temperatura de una habitación. Lo que consiguen es un mayor CONFORT ya que la variación térmica es menor (es como en canarias y su clima más estable) y no una mayor eficiencia energética pero claro esto ni de lejos es más impactante…”

Aquí discrepo en parte de EDUARDO. Dice que los fabricantes de emisores térmicos se esmeran para construir sistemas más precisos, poniendo como ejemplo los termostatos electrónicos (digitales), que consiguen un menor diferencial de temperatura y que eso hace que puedan ser más CONFORTABLES y más EFICACES (NO más eficientes energéticamente hablando). 


Ciertamente EDUARDO tiene razón en cuanto a que uno de los principales argumentos de estos fabricantes es la mínima oscilación de temperatura entre los termostatos digitales sobre los analógicos. Me explicarme. Los termostatos analógicos (los de siempre) pueden graduarse normalmente, para calefacción, entre los 5 y los 30 ºC, y un diferencial de temperatura que podría ser, y vamos a aplicarlo en este caso, de 1 ºC. Eso quiere decir que si ponemos la temperatura de la calefacción a 21 ºC, cuando llegue a esa temperatura debería desconectarla. Pero cuando descienda, llegará un momento que la volverá a conectar. Si el diferencial es 1ºC, cundo descienda a 20 ºC se volverá a poner en marcha hasta recuperar ese grado. Vamos a suponer que en esa habitación, por sus dimensiones, aislamiento, etc., tarda 10 minutos el calefactor en volver a recuperar 1 ºC, lo que significaría que los intervalos de funcionamiento del calefactor serían de períodos de 10 minutos. 

Ahora vamos al termostato de los modernos, digital. Más exactos que los analógicos. El emisor térmico que incorpora este adelanto, tiene la misma potencia que el empleado en el ejemplo anterior, el simple radiador de toda la vida. Bien, supongamos que este nuevo termostato, que es lo que dice nuestro amigo EDUARDO, es el doble de exacto que el analógico, reduciendo a la mitad los tiempos de recuperación. Ponemos este flamante emisor térmico a funcionar hasta 21 ºC. Una vez conseguido, sabemos que su diferencial respecto al antiguo termostato es la mitad: volverá a conectar el emisor al bajar la temperatura MEDIO grado. Por lo taño, al descender la temperatura hasta 20,5 ºC, el termostato volverá a poner en marcha el emisor, que como solo tiene que elevarla MEDIO grado, tardará en elevarlo de nuevo 5 minutos, que es la mitad de lo que tardaba el termostato analógico. De esta manera, se producirán conexiones solo de 5 minutos, pero se producirán el doble de conexiones-desconexiones, pues la potencia y el calor aportado por ambos calefactores es siempre el mismo y en este caso volverá a conectarse después de bajar solo medio grado.. 

¿Que se consigue con este termostato digital? Pues que la cantidad de calor que se irá aportando al ambiente en cada conexión será la mitad del analógico, pero se producirla el doble de veces. O sea, el mismo consumo de energía. Pero sí hay una diferencia, que nuestro amigo EDUARDO llama CONFORT. Y ése es el argumento principal de los fabricantes de emisores térmicos: LA MAYOR ESTABILIDAD DE LA TEMPERATURA., Pues las oscilaciones de la curva de temperaturas sería con crestas y valles más pequeñas que en el caso de 1 ºC con el termostato analógico. Pero el consumo total (EFICIENCIA ENERGÉTICA, RENDIMIENTO, o como queramos llamarle, IGUAL. Lo que se consigue es dar mayor estabilidad a la temperatura. NADA MÁS. En lugar de 1 ºC de oscilación entre punta y valle, sería de solo de MEDIO grado. 

Y yo me pregunto, amable lector, ¿Quién es el que puede detectar, en una habitación si está a 20 ºC o a 21 ºC? Yo no soy capaz de detectar esa diferencia de temperatura de 1 ºC. Y quien sea capaz de hacerlo, que lo diga. ¿Dónde está el "mayor" confort? Quizá en la diferencia de precio entre un radiador de menos de 100 € al de un emisor térmico, que puede ser del doble. 

Alguien pondría decir: pues yo sí necesito tener los 21 ºC como mínimo, pues es “mi” temperatura de confort. Bien, pon la temperatura a 22 ºC y te garantizas como mínimo los 21 ºC. Pero no creo que haya nadie que hile tan fino... 

Ciertamente debo añadir que los emisores térmicos tienen, además de esa regularidad de temperatura, son más bonitos, más modernos, e incluso, voy a aceptar, de una mayor calidad de los materiales empleados. La pregunta sería ¿Estamos dispuestos a pagar el doble por el mismo aparato en cuanto a consumo y calor aportado? Cuando sabemos que el consumo es el mismo. 

El ejemplo de la velocidad económica del coche no me vale, pues sí es cierto en los vehículos, que el consumo más económico ronda los 110 ó120 Kms. /hora. Pero ahí interviene un motor de combustión, con su mayor o menor rendimiento, y muchos órganos activos que pueden modificar los resultados. Pero no así en una resistencia pura y dura, que es el caso de los calefactores eléctricos, donde no hay más variables que la potencia y el tiempo para determinar el consumo. 

Si nuestra respuesta sobre preferencia de calefactores es de preferir los emisores térmicos, adelante, nadie va a impedirlo. Pero lo que no puede admitirse es que se nos tome el pelo con argumentos vacíos o de contenidos INSIGNIFICANTES. Que digan la verdad, y que cada uno decida. Pero si hicieran eso, las ventas caerían en picado… 

Este tema de la oscilación de la temperatura es el argumento principal (con otros igualmente pintorescos) de los emisores térmicos ROINTE, de los que un lector me envió datos de un informe de la Universidad de Lérida con unas pruebas que según ellos demuestran el mayor rendimiento de sus radiadores y que consumen lo misma que una calefacción a gas (cuando ésta última viene a costar la mitad del consumo eléctrico) Pero no estoy de acuerdo, y tengo en cartera un nuevo artículo sobre el tema donde pondrá en cuestión ese análisis de dicha Universidad. 


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domingo, 10 de febrero de 2013

¿Dónde debo poner la pastilla de detergente del lavavajillas? ¿Por qué me queda la vajilla sucia?



Dos lectores, ROBERTO y JESÚS, dejaron sendos comentarios en mi artículo sobre ¿Qué cantidad de detergente debo poner en el lavavajillas?  Las dos preguntas son el título de este artículo: ¿Dónde debo poner la pastilla de detergente del lavavajillas? Pregunta de ROBERTO, y ¿Por qué me queda sucia la vajilla y la pastilla de detergente está semidisuelta en el cajón? Es la pregunta de JESÚS. Como ambas preguntas están relacionadas con las pastillas de detergente, las contesto ambas en este artículo. 


Primero reproduciré el comentario de ROBERTO. Dice así: 
“Hola. Primero de todo decir que es un gran artículo en el que explicas muy bien muchos contenidos que desconocemos los usuarios de este electrodoméstico tan extendido a dia de hoy en los hogares de mucha gente. Lo segundo comentarte que has descuidado un único elemento y es, precisamente, donde tenía yo mi duda cuando he venido a tu blog en busca de respuesta me ha faltado este pequeño detalle: existe la necesidad realmente de colocar esta pastilla en el compartimento diseñado para ello, o bien se puede, como asegura mucha gente, "dejar caer" en los cestillos para cubiertos? Si es así, como dice Jesús, supongo que se disolverá a destiempo corriendo el riesgo de no cumplir con su verdadera función.


Todo esto viene a raíz de encontrar platos sucios y ver que, allí donde trabajo, cada persona llena el lavaplatos y coloca la pastilla como mejor le "enseñaron en su casa" y en distintas ocasiones el resultado final al abrir el electrodoméstico no siempre coincide con el esperado.
Espero, puedas resolver esta pequeña duda, agradezco de antemano la atención dedicada y tu respuesta (si la hay) y te animo a seguir realizando un blog con tan correctas explicaciones. 

Ruego reciba un cordial saludo, Roberto Mendoza.” 
ROBERTO dice que descuidé en mi anterior artículo citado, decir dónde se pone la pastilla de detergente, por eso lo pregunta. Pues tengo que decir que no lo olvidé sino que ROBERTO no lo ha visto. Está en el segundo párrafo de mi artículo y dice así: “…Pero en el lavavajillas, actualmente en la práctica no se echa el detergente en el depósito, sino que se introduce o se pone una pastilla de detergente (con varios componentes) en el recipiente para detergente y abrillantador…“ 

Bien, no importa, ya que este artículo me servirá para ampliar este tema. Veamos por qué hay que poner la pastilla en el depósito de detergente. Hasta la llagada de las pastillas se ponía detergente en polvo o líquido. Para ello se creó el DEPÓSITO de detergente, ya que debe tomarlo en el LAVADO, no en el prelavado, que es solo un enjuague con agua fría y de pocos minutos para eliminar la suciedad más gruesa. Por lo tanto, la condición era que debería ser hermético, para que el agua de entrada del prelavado no se lo llevara

Llegado el inicio del lavado, con agua caliente y con mucho más tiempo de funcionamiento de los chorros de agua, se descarga automáticamente el contenido del depósito al abrirse la puerta y caer la pastilla. En ese momento empieza a disolverse en el agua. 

Ya sabes, amigo ALBERTO, el por qué se tiene que poner en el depósito, ya que de dejarla en cualquier lugar de la cuba, o en el cestillo de los cubiertos, en la entrada de agua para el prelavado se disolvería y se tiraría al desagüe poco después. En cambio el lavado no dispondría de detergente, por lo que resultaría defectuoso. Ahora, ROBERTO, ya puedes explicarles a tus compañeros de trabajo el por qué deben poner la pastilla en el depósito de detergente.

A continuación viene la pregunta de JESÚS, cuya respuesta enlaza con lo que acabo de decir. Veamos la pregunta: 
“A mí lo que me pasa con las pastillas es que se quedan pegadas y no se desprenden bien. Supongo que en el prelavado le entra algo de agua al compartimento, se deshacen parcialmente, y el pegote resultante impide que se abra luego la cajetilla, por lo que no se disuelve bien y el lavado queda mal. Eso me pasa más o menos la mitad de las veces, por lo que suelo comprar detergente líquido (de hoy en día, por lo que entiendo que tiene las mismas propiedades que las pastillas), o poner la pastilla con los cubiertos, aunque así imagino que en el prelavado se disuelve en parte.

En fin, un rollo. Supongo que la solución es cambiar el lavaplatos por uno mejor, pero estoy de alquiler y es lo que hay...” 
Empezaré por el final: la solución no es cambiar el lavavajillas, sino revisarlo y solucionar el problema. Si la junta de goma del depósito de detergente no es estanca, es posible que suceda lo que dice JESÚS, que se moje en parte la pastilla y se “pegue” en el depósito y no caiga. Pero eso es difícil (no imposible) que suceda, ya que los chorros de agua de los aspersores deben penetrar en el depósito abierto y limpiar los restos de la pastilla. Pero claro, si los aspersores no tienen fuerza.. O no giran… puede suceder que no se lave bien. Y la culpa no sería de la pastilla ni del depósito de detergente. 

Es bastante frecuente que restos de comida se cuelen dentro del aspersor y taponen los orificios de salida de los chorros, si bien, hay dos tipos de orificios: unos inclinados, que hacen rotar el aspersor, y los que lanzan el chorro hacia arriba, para la limpieza de la vajilla. Por eso es necesario REVISAR DE VEZ EN CUANDO LOS ASPERSORES. Hay que desmontarlos (es fácil, normalmente van a presión o roscados), Una vez fuera del aparato, revisa todos los orificios. Si ves alguno obstruido, con un mondadientes, por ejemplo, empuja la obstrucción hacia el interior del aspersor. Una vez desatascados todos los agujeros, le das la vuelta al aspersor colocándolo con los orificios hacia abajo y lo inclinas hacia un lado y otro para que los objetos que los obstruían salgan por el orificio central del aspersor. En mi casa, aficionados al melón, de vez en cuando tengo que limpiarlos, pues las pepitas tienen especial querencia por estos agujeros. 

Los agujeros obstruidos dificultan o anulan los chorros de los aspersores, limitando o impidiendo que los chorros de agua hagan su trabajo, o que no se deshaga bien la pastilla de detergente. 

Espero haber aclarado las dudas de ambos lectores, y de paso, daros algunas ideas sobre un sencillo mantenimiento de vuestro lavavajillas: si eres un "manitas", limpia los aspersores periódicamente, en especial si ves que no queda bien lavada la vajilla. Y si no sabes cómo desmontarlos, búscalo en el libro de instrucciones, porque cada aparato puede ser diferente. Y si tampoco puedes, llama al Servicio Tñecnico Ofiocial del Fabricante. 

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jueves, 7 de febrero de 2013

Más información sobre la humedad relativa del aire: su importancia en calefacción y refrigeración (II)

Varios lectores han dejado comentarios en el blog manifestando no estar de acuerdo con mi afirmación de que si se aumenta la temperatura de una habitación, la humedad relativa, BAJA. Unos dicen que se mantiene igual, otros que sube y otros que baja. Pero lo cierto es que BAJA si aumentamos la temperatura. Eso que a algunos les parece al revés, que sube, o que se mantiene constante, es lo que vamos a analizar en este articulo que podría ser la segunda parte de mi anterior sobre el tema Humedad relativa del aire: su importancia en calefacción y refrigeración



Primero vamos a recordar lo que es la humedad ABSOLUTA y la humedad RELATIVA. Tomo textualmente lo que escribí en mi citado anterior artículo sobre el tema: 

La humedad absoluta es la cantidad de gramos de agua que contiene un metro cúbico de aire. Pero también sabemos que cuanto más caliente esté el aire, más cantidad de humedad podrá absorber, por lo que habitualmente no medimos la humedad absoluta del aire, ya que varía con la temperatura, sino que valoramos la HUMEDAD RELATIVA. 

Cuando hablamos de HUMEDAD RELATIVA del aire la valoramos no en la cantidad de agua que contiene (sería la humedad absoluta) sino que la referimos al máximo de humedad que puede contener ese aire. O sea, la humedad relativa se expresa en tanto por ciento, que nos dice la RELACIÓN entre la HUMEDAD que tiene el aire y la máxima humedad que ese aire podría LLEGAR A TENER, QUE SERÍA EL 100 %” 

Decía también que cuanta más alta es la temperatura, más capacidad tiene de almacenar humedad el aire, por lo que, en nuestro estudio, vamos a considerar los datos prácticos de una habitación, donde vamos a hacer el “experimento” teórico para llegar a conclusiones. Partiremos de una habitación que mantendremos cerrada, a diferentes temperaturas. Tomaremos tres casos con sus respectivos datos. 

Temperatura ambiente: 10 ºC 
Máxima cantidad de humedad absoluta por m3, 9,3 gramos/m3 
Humedad relativa resultante, 100 % 

Temperatura ambiente: 20 ºC 
Máxima cantidad de humedad absoluta por m3, 17 gramos/m3 
Humedad relativa resultante, 100 % 

Temperatura ambiente: 30 ºC 
Máxima cantidad de humedad absoluta por m3, 30 gramos/m3 
Humedad relativa resultante, 100 % 

Fijaros, amigos lectores, que en esa misma habitación partimos de una cantidad máxima de agua por m3, que inicialmente está a 10 ºC. Pero si cerramos esa habitación para que no entre ni salga aire, calentamos por el medio que sea (menos por aparatos de combustión de gas, líquidos o sólidos) y cada vez que aumentamos la temperatura, CABE más humedad en el aire, lo que significa que la cantidad de agua hasta la saturación (cuando ya no cabe más humedad) va aumentando. Pero sea cual sea la cantidad de humedad que contenga el aire, hay un máximo admisible, que es la SATURACIÓN. Y como hemos visto en los datos, la saturación varía con la temperatura, cambiando desde los 9,3 gr/m3, a 17 gr/m3 a 20 ºC y 30 gr/m3 a 30 ºC de temperatura. 

Si al inicio del “experimento” teníamos un máximo admisible de humedad de 9,3 gramos por m3 de agua. Su saturación era ésa. Si por ejemplo, la cantidad de agua hubiera sido, en lugar de los 9,3 gr. De saturación, solo 6,5 gr/m3, la cantidad de humedad RELATIVA sería del 70 % (70 x 9,3 / 100 = 6,5 gr/m3). 

De la misma manera, y con la máxima cantidad de saturación, vamos a ver lo que pasa si la temperatura de la habitación sube hasta 20 ºC. Hemos visto que a esa temperatura la saturación sería de 17 gr/m3. Pero sabemos que no ha habido salidas ni entradas de aire, por lo que la cantidad de agua REAL ES LA MISMA QUE HABÍA A 10 ºC, o sea, 9,3 gr/m3. Pero resulta que en este momento, la cantidad máxima o de saturación, a los 20 ºC, sería de 17 gr/m3. Pero recordemos que no ha habido cambio de aire, y por lo tanto, tenemos la misma cantidad de agua que había a 10 ºC, y que como hemos dicho que en aquel momento la humedad RELATIVA era del 70 %, o sea 6.5 gr/m3, de humedad ABSOLUTA, ahora nos toca calcular qué nueva humedad RELATIVA habrá a 20 ºC de temperatura. Partimos en este caso de la realidad de cantidad de agua (humedad ABSOLUTA) que era de 6,5 gr/m3. Si queremos ver cuál será en este caso la humedad RELATIVA, deberemos ver qué porcentaje representa los 6,5 gr/m3 sobre la de saturación a esta temperatura que henos dicho que era de 17 gr/m3. El resultado es del (6,5 / 17 x 100) = 38 %. O sea que ha bajado la humedad relativa desde el 70 % a los 10 ºC hasta el 38 % con 20 ºC. 

Haciendo los mismos cálculos para la temperatura de 30 ºC, nos saldría una humedad relativa del 6,5 / 30 x 100 = 21,6 %, denostrando que a mayor temperatura, BAJA de nuevo la humedad RELATIVA

Creo que ha quedado claro que la humedad RELATIVA del aire BAJA cuando aumenta la temperatura. Y es que precisamente la sensación de confortabilidad está en función de la temperatura pero TAMBIÉN DE LA HUMEDAD RELATIVA DEL AIRE. Se da como humedad relativa "confortable" la franja entre el 40 % y el 60 %.

Ejemplo: Si el termómetro marca 30 ºC y el higrómetro dice que la humedad RELATIVA del aire es del 65% tendremos una sensación de calor o mejor dicho, de temperatura de bochorno, de 40 ºC. Por otra parte, con una humedad RELATIVA más baja del 30 % no existirá esta sensación de BOCHORNO, a la misma temperatura de 30 ºC. 

Conclusión: cuando aumenta la temperatura, sea por acción de un calefactor eléctrico o por bomba de calor, BAJA la humedad relativa del aire. Es como si diluimos azúcar en una taza de café. Iremos echando azúcar hasta que no admita más: estará saturado de azúcar. Supongamos que en ese momento se han echado 10’ gramos de azúcar en la taza. Por lo que no diluirá más y quedará en forma visible. La saturación del azúcar será del 100 %. Pero si echamos la misma cantidad de azúcar en una cafetera grande, la saturación no se producirá enseguida, sino bastante más tarde, y al echar solo los 10 gramos fijos, la concentración relativa de azúcar en la cafetera será más BAJA, puesto que la cantidad para la saturación será, evidentemente, más alta. 

Para terminar, y demostrado que al aumentar la temperatura en una habitación se rebaja la humedad RELATIVA del aire, en el caso del aire acondicionado o bomba de calor, el fenómeno es absolutamente válido. Pero también sucede lo mismo cuando se enfría en verano. Pero es otra la razón: el propio funcionamiento de la bomba de calor en refrigeración, ya que la unidad interior de la habitación, llamada también CONDENSADORA, porque en ese elemento se evapora el gas líquido refrigerante procedente de la unidad exterior, para lo que precisa TOMAR calor del ambiente, pues esta a muy baja temperatura. Por el hecho de estar a temperatura baja, la humedad del aire se CONDENSA en ese evaporador en forma de agua, que gracias a una tubería de desagüe, se va al exterior, evacuándola. Los que tenéis aire acondicionado sabéis perfectamente que hay una tubería que va al exterior, que en verano va expulsando el agua de condensación. 

Por lo tanto, aunque en verano la temperatura de la habitación se rebaje, TAMBIÉN SE REBAJA la humedad RELATIVA del aire de la habitación (se elimina vapor de agua) por lo que sucede lo contrario de lo que podría parecer. Por eso decía en mi anterior artículo citado, que en el aire acondicionad con bomba de calor, se reduce la humedad RELATIVA del aire tanto en invierno como en verano. Por eso en verano, con el aire acondicionado, hace tanto la rebaja de la humedad como la rebaja de temperautura: ambas ayudan en la sensación de confortabilidad.

Espero que haya quedado claro este asunto y que se hayan disipado todas las dudas. Es un tema algo chocante y complejo, pero confío haber sabido explicarme para su fácil entendimiento. 

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sábado, 2 de febrero de 2013

¿Ahorraré dinero si conecto una lavadora normal a una toma de agua caliente de origen solar? ¿Y una secadora?



Un lector, que no da su nombre, me ha dejado un interesante comentario en mi artículo Estaba respondiendo a la pregunta cuando se me ha ocurrido que la respuesta puede interesar a otros lectores, por lo que he transformado la respuesta en este nuevo artículo, donde analizo las preguntas y doy mis respuestas. La primera pregunta es si se ahorra y se aumenta la eficiencia energética de una lavadora normal (no bitérmica) conectándola a un circuito de ACS (agua caliente sanitaria) de origen solar, y la segunda pregunta, respecto a la conexión de una secadora a un colector de aire caliente "solar". Podéis ver el texto completo de las preguntas en este enlace


Pregunta además si la resistencia (calefactor) de la lavadora se “enterará" de que le llega agua caliente, para evitar ponerse en funcionamiento y si la ropa o la lavadora pueden dañarse al realizar todos los ciclos (prelavado, lavado y aclarados) con agua caliente

Vamos a revisar el funcionamiento del programa de la lavadora. Partiremos de que la máquina se conecta, como dice nuestro lector, a un circuito de ACS calentada por energía solar disponible en la casa, mediante una toma directa al circuito, pero termostática, graduando la temperatura, por ejemplo, a unos 50 ºC. 

Cuando se inicie el prelavado, tomará agua caliente del circuito, pero quizá no llegue a alcanzar, la totalidad del agua entrada, los 50 ºC por estar parte de ella en el circuito hasta la máquina sin calentar. Es igual. En el prelavado se lava normalmente en frío, por lo que no hay ningún problema. 

Vamos al lavado y supongamos que el agua entra a 50 ºC, como dice el lector. Si hemos puesto un programa de 40 ºC, al entrar el agua más caliente, el termostato desconecta el circuito de alimentación del calefactor, pues ya está caliente el agua y por eso no debe funcionar. Por lo tanto, no funcionará el calefactor y se ahorrará la electricidad necesaria para ese calentamiento. 

Pero hay más observaciones. Si hemos puesto una temperatura de 20 ºC para ropa delicada, por ejemplo, al entrar a 50 ºC podemos estropear la ropa, por el exceso de temperatura del agua. Por lo tanto, deberíamos poner el grifo termostático a 20 ºC para no estropear la ropa. 

Otro caso sería poner el programa a 60’ ºC, por lo que al entrar el agua a 50 ºC, funcionaría el calefactor hasta alcanzar los 60 ºC. O sea que solo se ahorra calentar el agua los 10 ºC de diferencia. A menos que el grifo termostático de entrada se pusiera a 60 ºC al elegir ese programa., 

Lavar en todos los ciclos con agua caliente no perjudica a la ropa de algodón apta hasta temperaturas, como hace años podía hacerse, de 90 ºC. Eran épocas en las que los detergentes no eran tan efectivos como hoy y las acciones de agitación mecánica de la ropa mediante el tambor, con unos agujeros súper estudiados y unos arrastradores perfectamente conseguidos para obtener el mejor rendimiento de lavado, no precisan ya de lavar a elevadas temperaturas, hecho que, entre otras cosas, ha permitido aumentar la eficiencia energética de las lavadoras rebajando sensiblemente el gasto eléctrico por la acción mecánica mejorada, por el rendimiento mayor de los motores actuales y sobre todo, por precisar menos temperatura para un lavado correcto. Tengamos en cuenta que el calentar el agua en el lavado supone normalmente el 70 % del consumo eléctrico de un lavado. 

Por consiguiente, al lector de la consulta puedo decirle que me parece bien la idea, pero con los condicionantes de regulación de temperatura según las necesidades del programa. Y partiendo, lógicamente, de que el agua caliente de origen solar sea “gratuita”. 

Respecto a la secadora, donde nuestro amigo lector pregunta si “…aumentaríamos la eficiencia de la secadora si esta tomase el aire seco y caliente de un colector solar de aire?”. Vamos a verlo. 

Hay dos formas de controlar el secado de estos aparatos: la “mecánica” o manual, que consiste en programar un tiempo determinado con el minutero, por lo que puede resultar corto (ropa mojada) o demasiado largo (ropa excesivamente seca, difícil de planchar). Pero actualmente existen las secadoras “inteligentes” esas que pueden determinar cuánto tiempo deben estar funcionando hasta que se consiga dejar en la ropa la humedad que nos convenga: muy seca, para guardarla directamente, o no muy seca, para plancharla fácilmente. Y además, seleccionar si el programa es de ropa delicada o ropa normal. Esto último es necesario disponerlo así por el usuario, igual que el grado de humedad residual, pero NO EL TIEMPO DE FUNCIONAMIENTO. Ese tiempo, que antes decíamos medirlo “ a ojo” con el minutero manual, hoy , como he dicho, en las secadoras “inteligentes”, lo deciden ellas. Gracias, como explicaba en un reciente artículo, a la matemática de la “lógica difusa”, que os aconsejo leer, pues además de interesante y curioso es didáctico y nos explica cómo funciona este importante apartado de las matemáticas para muchos de los mecanismos, aparatos y decisiones que toman las máquinas, casi como su fueran realmente inteligentes. 

Vamos al caso de la secadora “inteligente” (con lógica difusa). Estas secadoras detectan la humedad residual de la ropa en cada instante mediante unos sensores. Cuando la ropa, a través de las corrientes de aire caliente, llega a rebajar el grado de humedad hasta el que hemos programado (obsérva que es independiente de la cantidad de ropa que haya), paran el ciclo de secado. Ya no secan más. En cambio, respondiendo a la pregunta del lector, con ese chorro de aire caliente exterior, ¿Quién lo para? ¿Cuánto tiempo? Deberíamos volver al minutero para programar “a ojo” el tiempo de funcionamiento del chorro de aire…Perdiendo las ventajas que nos ofrece el control automático del secado deseado. 

Así pues, amigo lector, en el caso de la secadora, decide tú. Ya sabes los `pros y los contras. 

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El enlace es  ttp://ahorrarcadadiaconloselectrodomest.blogspot.com.es/2013/02/ahorrare-dinero-si-conecto-una-lavadora.html


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jueves, 31 de enero de 2013

Ahorrar en el termo eléctrico: ¿Siempre conectado o solo a unas horas?


Varios lectores me han ido dejando en “comentarios” al blog la polémica pregunta: Para ahorrar en los termos eléctricos, ¿Hay que tenerlos siempre conectados/consumiendo? ¿Es mejor conectarlos solo a determinadas horas, por ejemplo, con un programador?. Interesantes preguntas y además muy discutidas. Hay para todos los gustos con sus correspondientes argumentos. Unos dicen que consumen igual estando siempre conectados, otros que consumen menos si lo están siempre, y otros que consumen más si lo están siempre, recomendando en ese caso que se programen las horas de funcionamiento para ahorrar. Vamos a ir razonando los casos y averiguando cuál es el mejor sistema para ahorrar enérgica y coste. 


Comenzaré explicando muy por encima en qué consiste un termo eléctrico para Agua Caliente Sanitaria (ACS). Se trata de un calderín o recipiente que sirve para contener el agua. En su parte inferior tiene una resistencia eléctrica que será la que, mediante el consumo de electricidad, convertirá la energía eléctrica en calor. El objetivo es calentar el agua desde la temperatura de entrada de la red hasta la programada por el usuario, y luego su mantenimiento y recuperación después de cada consumo de agua caliente, 

Como la temperatura del agua debe estar suficientemente caliente (a unos 75 ºC) para mezclarla a la salida, en la ducha o baño, con agua fría para obtener la temperatura media deseada, tendremos que tener en cuenta que a elevadas temperaturas del agua se producen pérdidas o fugas de calor, pues si en el interior del termo está, por ejemplo, a 75 ºC y en el exterior a 20 ºC, la pérdida de calor sería muy elevada. Por esa razón se emplea un aislante sobre el calderín, entre la parte exterior de éste y la carcasa exterior del termo. 

El aislamiento del termo es el elemento fundamental del aparato a efectos de consumo eléctrico, pues cuanto mejor sea dicho aislamiento, menos pérdidas de calor habrá y mayor ahorro en costes de electricidad. Actualmente el aislante normal es la espuma de poliuretano expandido de alta densidad. Parecido al aislante de los frigoríficos, del mismo material, inyectado a presión entre el mueble exterior y el armario interior. Si importante es el aislante en un frigorífico para evitar pérdidas de frío, y aumentar su eficiencia energética, también lo es en el termo, como hemos dicho, ya que determina las pérdidas, o lo que es lo mismo, su “eficiencia energética” si bien este término no es adecuado para el termo, ya que hace referencia a menores consumos de energía en frigoríficos y otros aparatos, no solo por el aislamiento, sino también por otras razones. En cambio en los termos solo se refiere al aislamiento, pues el consumo de la resistencia eléctrica siempre dará, a igualdad de potencia, la misma cantidad de calor, como ya sabemos que ocurre en los casos de la calefacción eléctrica por resistencia. 

Aclarado pues que lo más importante, hablando de ahorro, es un buen aislamiento del termo. Pero claro, eso es imposible de saberlo, ya que nadie de nosotros va a romper la carcasa del termo para ver el material, su espesor y su poder aislante. Y aquí no valen suposiciones o apreciaciones: hemos de buscar el valor real, que lo hay y es muy fácil de obtener. 

El valor real de la efectividad del termo en función de su aislante se determina por la comparación con otros de su valor de CONSUMO ELÉCTRICO SIN CONSUMIR AGUA CALIENTE EN 24 HORAS. Vamos a analizar eso que he dicho tan rápidamente. Para calentar el agua de un termo hemos de partir de la temperatura inicial, por ejemplo, los 15 ºC del agua de entrada de la red, y fijar la temperatura para el agua caliente, pongamos, 75 ºC. Además hemos de saber la potencia del calefactor (resistencia eléctrica) y su capacidad en litros de agua. He puesto estos datos porque son los que nos decidirán a elegir el tipo de termo cuando lo comparemos o saber estos datos, si ya lo tenemos en casa. ,

Estos datos los voy a tomar del fabricante de termos, ARISTON, Capacidad, 95 litros; potencia 1.400 W; tiempo de calentamiento a 75 ºC, 3,56 horas; pérdidas de calor en 24 horas (sin consumo de agua), 1,39 KWh. El valor de esos datos prácticos nos va a permitir después llegar a conclusiones. 

El dato significativo en nuestro caso es las pérdidas de calor cuando alcanza la temperatura de trabajo. Estas pérdidas, según el fabricante, son 1,39 KWh en 24 horas, sin consumir agua del termo. Eso significaría que cuando baje la temperatura del agua 1 ºC, por ejemplo, por las pérdidas, se pondrá en funcionamiento el calefactor para que vuelva a subir la temperatura a la de régimen. Eso se irá repitiendo periódicamente, manteniendo esa temperatura, durante las 24 horas sin consumo de agua. Recordemos también, que para llegar a la tempera uta de régimen del termo se necesitan 3,56 horas de funcionamiento del calefactor, partiendo de los 15 ºC hasta los 75 ºC previstos. 

Veamos ahora la realidad del funcionamiento del termo todos los días. Vamos a suponer, para este estudio, que solo se gasta agua caliente por las mañanas, al ducharse/bañarse la familia. Si el agua estaba a su temperatura de régimen, y consumimos un 70 % de la capacidad del termo, habrá que calentar el agua entrada de la sustitución (tanta sale, tanta entra), que será fría, a 15 ºC. Para elevarla a 75 ºC, si antes la totalidad de la capacidad costaba 3,56 horas (3 h 33 m.) al tener que calentar solo el 70 % consumido, tardará 2,49 horas (casi dos horas y media), y consumirá el 70 % de lo indicado por el fabricante para la carga total. Veamos los datos: dice el fabricante que en 3,56 horas , con un calefactor de 1.400 W, calienta los 95 litros de agua desde 15 ºC a 75 ºC, quiere decir que consumirá 1,4 KW x 3,56 horas = 4,98 KWh. Pero hemos dicho que normalmente solo se deberá calentar el 70 % diario, que es el consumo de ACS cada día.. 

Llegamos a la conclusión que de esta manera, cada día, al consumirse el 70 % del contenido del termo, gastaremos el 70 % de 4,98, o sea, 3,48 KWh. Eso cuesta 3,48 x 0,19 € por KWh = 0,66 €. 

Ahora veamos qué podemos hacer con el termo: mantenerlo siempre a tope de calor o calentar solo antes de usarlo. 

-Mantenerlo siempre a tope de temperatura (75 ºC). Como hemos dicho, después del uso, debe calentar de nuevo el agua repuesta y eso consumirá 3,48 KWh. También sabemos, por los datos del fabricante, que una vez calentada el agua después del uso, mantenerla siempre a tope de temperatura consume en 24 horas 1,39 KWh

- Calentar el agua de reposición de la gastada un tiempo antes de volver a necesitar agua caliente. En ese caso, se trataría de que una vez consumido ese 70 % de agua caliente, al entrar la fría, se dejara sin calentar y se pone en marcha la resistencia para calentar 4 horas antes de que vuelva a ser utilizada. Eso significaría que prácticamente toda la energía de “mantener” la temperatura a tope, que hemos dicho era de 1,39 KWh en 24 horas, se AHORRA. Puede decirse que una vez disminuida la temperatura por la mezcla del agua caliente que quedaba en el termo después de su uso, combinada con la fría de entrada en sustitución, también tiene una temperatura y daría pérdidas. Pero recordemos que cuando hay más pérdidas es cuando el agua está muy caliente, bajando la cifra de pérdidas de calor conforme va bajando la temperatura, por lo que podemos decir que las pérdidas del agua a unos 33 ºC de la mezcla al ambiente a 20 ºC es insignificante. 

Conclusiones: 


a) Si solo usamos el termo durante las duchas/baños en el mismo momento, concentradas, ahorraremos 1,39 KWh cada día por no mantenerla siempre a tope de temperatura. 

b) Si vamos consumiendo agua durante todo el día, a ratos, debemos mantener el termo conectado siempre, para que se disponga en todo momento del agua caliente necesaria. 

C) Las pérdidas en 24 horas son, como se ha dicho, de 1,39 KWh al día. Al mes serían 1,39 x 30 = 41,7 KWh. Su coste sería, en números redondos, de 8 € al mes, O seá 96 € al año. Este es el máximo ahorro obtenible. 

Visto lo cual, cada uno deberá decidir qué le interesa hacer en su caso particular. 

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